Mi experiencia estuvo totalmente marcada por el profesor que me tocó.Esteban Casagrande fue, sin dudas, de los peores docentes que tuve en toda la carrera. Siempre daba la sensación de que corregir le molestaba. A partir del cuarto o quinto trabajo ya parecía completamente cansado de estar ahí y con ganas de terminar la clase lo antes posible, haciendo las devoluciones de mala gana y sin el menor interés en ayudar a los alumnos.
Cuando intentaba explicar algo, muchas veces era imposible entenderle. Sus explicaciones y hasta su forma de gesticular eran confusas, y las correcciones terminaban siendo críticas sin darte herramientas concretas para mejorar. En vez de salir de una corrección entendiendo qué cambiar, te ibas con más dudas que antes.
Tuvimos dos ayudantes durante la cursada. Con la ayudante se notaba que Esteban trabajaba muy de la mano, mientras que a Mauri daba la impresión de que no le daba demasiado lugar o no valoraba tanto sus aportes. Es una lástima, porque fue de las pocas personas del equipo docente que realmente mostraba interés en que los alumnos progresaran. Siempre trataba de ayudarte, se tomaba el tiempo para explicar y buscaba la manera de que pudieras sacar el trabajo adelante. Se notaba la diferencia entre alguien que tenía ganas de enseñar y alguien que simplemente quería terminar la corrección e irse.
Lo que más me llamó la atención fue la forma de evaluar. En nuestro grupo docente, hasta donde pude ver durante toda la cursada, solamente hubo dos notas de 9 y ningún 10 , mientras que en otros grupos era común ver calificaciones mucho más altas, incluso varios 10. Esa diferencia hacía que los criterios de corrección parecieran incoherentes y mucho más estrictos que los del resto de la cátedra. Daba la sensación de que, por más que mejoraras o le dedicaras incontables horas a los trabajos, nunca alcanzaba para obtener una devolución o una calificación acorde al esfuerzo.
Al final termina aprobando casi todo el mundo. Es muy difícil desaprobar, salvo que prácticamente no hagas nada durante la cursada. Por eso, para mí la cuestión no pasa por aprobar o no, sino por decidir si vale la pena pasar un cuatrimestre entero soportando una dinámica desgastante, gastando plata en materiales que muchas veces terminan siendo innecesarios y aprendiendo herramientas que, desde mi experiencia, tienen poca aplicación práctica. Personalmente, creo que hay otras cátedras donde ese mismo tiempo y esfuerzo se aprovechan mucho mejor, incorporando recursos más útiles para la carrera, como renderizado y herramientas de representación que realmente terminás utilizando.
No volvería a elegir esta cátedra mientras este profesor siga formando parte del equipo docente. La experiencia depende mucho de quién te toque, pero en mi caso fue, por lejos, una de las peores cursadas de la carrera. Si están entre varias opciones, yo lo pensaría dos veces antes de anotarme acá.
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