La experiencia en la cátedra fue muy buena en general. El primer trabajo fue un pabellón, más que nada pensado para aprender a laburar solos y empezar a tomar decisiones propias. Fue un proyecto medio medio en cuanto a resultado final, pero sirvió mucho como base para entender cómo encarar el proceso proyectual de manera más autónoma y empezar a formar un criterio propio.
El segundo trabajo fue una clínica, que a diferencia del primero se hizo de a dos. Ese proyecto llevó aproximadamente dos meses completo de cursada dedicado exclusivamente a desarrollarlo, lo que implicó meterse de lleno en el programa y trabajarlo con mucha más profundidad. Fue un trabajo intenso, donde tuvimos que pensar bien las circulaciones, la organización funcional, la estructura y la materialidad. Al ser en equipo también fue un aprendizaje distinto, más ligado a ponerse de acuerdo, dividir tareas y sostener una idea común.
En el segundo cuatrimestre hicimos el jury, al que se llegó muy bien y que fue mucho más llevadero de lo que esperaba. Se notó una evolución en la forma de proyectar y también más seguridad al momento de defender las ideas.
En cuanto al equipo docente, el grupo de Java y Marian fue de lo mejor que tuvo la cursada. Los chicos ayudan mucho, te escuchan, te entienden y siempre intentan llevar el trabajo hacia lo que vos querés hacer, sin imponerte una idea cerrada. Eso hace que el proceso sea mucho más interesante y personal.
Es verdad que la organización no fue la mejor, sobre todo porque la JTP dejó la cátedra a mitad de año y eso generó cierta desorganización. Pero dentro de todo se pudo sostener bastante bien.
Los adjuntos también son muy buenos: cuando corrigen aportan mucho, te llenan de ideas y abren el panorama del proyecto. Capaz no corrigen todas las clases, pero cuando lo hacen realmente suma.
En general fue una experiencia positiva, con mucho aprendizaje y un equipo docente que acompaña y potencia el trabajo propio.
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