La organización fue un desastre. Todas las clases eran ir a ver el proyector y escuchar correcciones donde casi nunca rescataban nada bueno de tu proyecto. A veces te hacía sentir medio boludo, y el mal trato tampoco ayudaba. Éramos pocos, así que podría haber sido una cursada mucho más acompañada, integral y unida, pero del lado de los docentes eso no se sintió para nada. Y lo peor es que todos pensábamos lo mismo.
Durante el primer cuatrimestre la dinámica era siempre igual: ver proyectos, escuchar y escuchar. No había espacio para probar, ni para el ida y vuelta, ni para construir sobre lo que cada uno proponía. Por cansancio, terminabas haciendo lo que ellos querían, y al final todos los proyectos quedaron iguales. Lo único bueno fue que, casi al final del cuatri, pudimos elegir con qué profesor corregir en papel, y ahí cada dupla avanzó mucho más. Una pena que haya sido cuando faltaban días para la entrega.
El segundo cuatrimestre estuvo un poco más organizado, pero la dinámica, la comunicación y el trato seguían siendo un problema. La cursada se hacía pesada, nadie avanzaba y no había motivación. La manera en la que algunos profesores te hablaban tampoco ayudaba, la verdad.
La unica que masomenos esta bueno para corregir es Laura
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