Este año cursé y me quedé con una sensación súper positiva. Para arrancar, algo que valoro un montón es q el grupo docente estuvo cero hincha pelotas durante todo el año. Obvio, como cualquiera, las profesoras tienen días malos, pero nunca se tradujo en maltrato ni en una cursada pesada. Incluso en épocas de entregas y parciales, cuando literalmente faltaba medio grupo, capaz llegaba algún mensaje, pero nada dramático ni persecutorio. El grupo docente me pareció sobresaliente, y en especial Ana: muy presente, muy clara, y con un trato cercano.
En lo académico aprendimos a proyectar en un terreno no convencional, que te obliga a pensar de verdad. Hubo casos en los que el proyecto quedó aprobado aunque no fuera el más adecuado, pero dentro de todo el proceso se sostuvo y se pudo llegar.
Otro punto: lo sufrimos cero. Posta. Fue una cursada amable. Pedían maquetas de estudio, sobre todo en las clases previas a la preentrega, pero si un día no llevabas tampoco era el fin del mundo no había ese clima de castigo constante que a veces se vive en otras materias.
Y el viaje de estudio fue buenísimo. Además, saber que los proyectos se entregan a la ciudad como aporte real suma muchísimo, te da un incentivo distinto, más motivador, como que lo que hacés no queda sólo en el aula.
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